Hablar
de Melide es hablar de historia, de tradición, de cultura y, fundamentalmente,
del Camino de Santiago. Aquí cada época dejó algo del pasado. Se
desconoce la fecha de la fundación de la villa, que aparece documentada
por primeira vez en en el siglo X. Su fundación está relacionado con el
Camino de Santiago. Su origen toponímico suscitó diversas hipótesis,
las cuales podemos consultar en Toponimia do Concello de Melide,
libro editado por el Concello de Melide. El nombre de Melide, sin
ningún tipo de dudas, procede del antropónimo latino Mellitus, bien documentado
en la Edad Media. Inicialmente sería una villa(m)/terra(m)/fundu(m)
Melliti 'villa/tierra de Mellitus', con el nombre del terrateniente
o poseedor en genitivo. El paso fonético de Melliti a Melide se
explica por la simplificación de la geminada -ll- y sonorización de la
dental sorda en posición intervocálica -t-.
Las
primeras referencias históricas se refieren a Abeancos, territorio
que abarcaba más o menos lo que hoy es Terra de Melide (excepto
el Concello de Sobrado). La primera mención documental sobre Melide
y su Comarca aparece en un documento de la iglesia lucense, en el llamado
testamento de Odoario, obispo de Lugo, del año 747, aunque para algunos
estudiosos esta fecha origina numerosas dudas: ... In Aviancos Villa
Salamini ...
El segundo documento
(probablemente el primero) que nos recuerda el nombre de Abeancos es
un diploma de Alfonso II el Casto, fechado en el año 832, en el
que se recoge la dotación que el rey hace a la recién erigida catedral
de Oviedo, cuya diócesis va a incorporar tierras y comarcas de territorios
que pertenecían a la de Lugo, entre los cuales se encuentra Abeancos.
El tercer documento
con referencia a Abeancos es el de Alfonso III. Con el establecimiento
de la sede dumiense en San Martiño de Mondoñedo -puesto que la sede de
Braga también había sido arrasada- Alfonso III concede a Mondoñedo,
entre otras, la jurisdición de Abeancos y sus términos.
El
9 de septiembre de 1212 el rey Alfonso IX concedió el territorio de
Abeancos o Terra de Melide al arzobispo de Santiago Don Pedro
Muñiz. Gracias a este documento se puede reconstruir los antiguos límites
de Terra de Melide o del territorio de Abeancos: al norte,
Cruces y confines que la separan de las tierras de Sobrado
y Dormeá; al sur, el río Ulla, desde Portum Bobidus
hasta la desembocadura del río Iso; al este, las tierras que lo
separan de la de Narla, y al oeste, el río Iso. En 1320
Melide obtuvo del arzobispo de Santiago, don Berenguel de Landoira, el
privilegio de levantar un castillo, de fortificar la villa con murallas
y de cobrar el portazgo. También conseguirá por este tiempo la concesión
de fueros. En 1467 los irmandiños se reunieron en Melide y decidieron
ponerse en contra del arzobispo Alonso de Fonseca y de Sancho Sánchez
de Ulloa. Durante esta revuelta, a finales de siglo XV, derribaron las
murallas de la villa y destruyeron parte del castillo, cuyas piedras,
una vez sofocada la revuelta, se aprovecharon para la construcción del
Convento de Sancti Spiritus, pues los Reyes Católicos prohibieron
volver a levantar la fortaleza. También se juntaron en 1520 los más importantes
estamentos eclesiásticos y nobiliarios de Galicia para acordar unirse,
si era preciso, a Carlos I para ayudarle en su lucha contra los
comuneros. Ya en épocas más recientes, concretamente en el siglo XIX,
Melide cobra de nuevo protagonismo por su oposición a los franceses durante
la Guerra de la Independencia. También en ese siglo en Melide sucedieron
episodios bélicos relacionados con las Guerras Carlistas.
Melide
y su comarca también poseen una gran riqueza arqueológica, que permite
afirmar la existencia de una población muy antigua en estas tierras, en
las que abundan castros y mámoas. Son abundantísimos los restos
encontrados que datan de los primitivos tiempos del Neolítico y
de la época castreña: mámoas, castros, hachas de bronce, joyas áureas,
etc. Como dice Florentino Cuevillas, pocas tierras hay en Galicia que
igualen en densidadad castreña a la comarca Terra de Melide. De
gran interés es la visita al Castro da Graña, donde las excavaciones
realizadas demostraron que estuvo habitado desde el siglo VII a. de C.,
o al dolmén denominado Forno dos Mouros, ambos en el limítrofe
Concello de Toques. En el Museo Terra de Melide, de visita inexcusable,
podemos encontrar, entre otros objetos de interés, piezas halladas en
los castros de la comarca, hachas del Neolítico, cerámica castreña,
fíbulas da Graña (siglo II a. C.), pequeño tesoro romano de monedas, una
punta de lanza (1000 a.C.), etc.
Por
todo ello, por la importancia que estas tierras tuvieron a lo largo de
la historia, Terra de Melide ha despertado y despierta el interés
de muchos historiadores. En 1933 el Seminario de Estudos Galegos
publicó un amplio estudio titulado Terra de Melide, en el que participaron
grandes figuras de la cultura gallega de entonces: Otero Pedrayo, Vicente
Risco, Florentino L. Cuevillas, Antón Fraguas, Lois Tobío, Xosé Ramón
F. Oxea, etc. El trabajo de investigación de nuestro pasado continúa.
En este aspecto destacar la labor del Centro de Estudos Melidenses,
que publica un boletín en el que se recogen trabajos sobre Terra de
Melide. En el año 2 000 se publicaron dos interesantes estudios monográficos
sobre Melide: Toponimia do Concello de Melide, sobre el origen
y significado de los topónimos melidenses, y El Arte Románico en Terra
de Melide, de Mª. Del Pilar Carrillo Liste, editado por la Deputación
de A Coruña.
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